Escribo esto como una manera de ordenar mis ideas y darle sentido a todo lo que he reflexionado estos días, lo comparto con el fin de encontrar a aquellos que resuenen con mis ideas (también a aquellos que no) y de recibir algunas luces en el camino.

El año empezó, porque así lo decidí yo, como una cruzada de convocatorias y búsqueda de becas, esa era la manera en que se me ocurría que podía lograr dos cosas: financiamiento y espacios más sólidos para exponer lo que hago.

En la lista estaban, hasta ahora: la Bienal Monterrey FEMSA, las becas para jóvenes creadores del FONCA, la Bienal del Rufino Tamayo y la convocatoria Prisma Rectangular de Estación Indianilla, en la cual aún pretendo participar, estos son los espacios que encontré a nivel nacional, de mas prestigio y supuestamente de mayor proyección… ¡oh decepción!

Como parte del proceso de creación decidí revisar las selecciones de los grandes escaparates del arte visual mexicano, para ver a qué me estaba enfrentando, el resultado fue el siguiente:

X Bienal Femsa Monterrey

Image

Image

Image

Los primeros dos son premios de adquisición y el último es la mención honorífica

En Zona Maco

Image

Image

Image

y para no quedarnos sólo en lo nacional, en Art Basel Miami:

Image

Image

Como dato cultural: el elefantito de Jeff Koons costaba 20 millones de dólares y la torre de rollos de papel de Martin Creed sólo 90 mil euros.

Gracias a un querido amigo me encontré con Avelina Lésper, una crítica de arte mexicana sin pelos en la lengua que puso en palabras todo lo que vengo pensando desde hace tiempo, para los interesados aquí está el link de su blog, si pueden léanse toooodos los artículos, no hay desperdicio.

Revisando su blog descubrí que la Bienal Rufino Tamayo ahora está dirigida por un Comité Curatorial, el cual decidirá qué artistas estarán invitados a participar, irán a sus talleres a analizar su obra y con ello obtendrán el apoyo del comité para participar, por supuesto también se reciben obras de todo público (qué caritativos). En resumen, ahora la convocatoria es totalmente inequitativa para aquellos que no formamos parte de la nata de “los elegidos” que, por supuesto, siempre son los mismos. Aquí el artículo.

Las conclusiones más importantes de esta breve investigación que he hecho en los últimos días son las siguientes:

  • La realidad de la mayor parte del arte visual mexicano que se presenta en los museos y galerías más importantes es que es carente de sentido, dogmático, elitista y especulativo. También el internacional.
  • Los performances, las instalaciones y el ready-made (resignificación de objetos cotidianos) siguen inundando estos espacios, pero son propuestas que tienen haciéndose más de un siglo, en general sólo son refritos del refrito. Como dice Jose Luis H.: Duchamp debe estarse retorciendo en su tumba con el gran daño que le hizo al arte.
  • El mercado del arte, igual que todos los demás mercados, produce artistas que generan bienes de consumo desechables, intrascendentes, que no dejan legado alguno (a veces ni un registro). Sin embargo estos productos pueden jugar a la especulación y acabar vendiéndose en millones de dólares. (¿Vieron la película de Banksy?, Exit through the gift shop, eso mismo).
  • La élite artística considera a la pintura, la escultura y la gráfica como arte pasado de moda, nada más falso, y por lo tanto los espacios para propuestas hechas en estas técnicas son cada vez más reducidos.
  • Esa misma élite es una nata cerrada, que se palmea las espaldas y se retroalimenta a sí misma, negando la posibilidad a gente con verdadero talento a acceder al apoyo financiero y a los sitios de exposición más reconocidos. Ni hablar de la centralización en la capital del país y en las grandes escuelas de arte que alberga, nadie niega la trayectoria histórica de La Esmeralda, pero ¿todos los nuevos artistas de calidad salen sólo de ahí?

Ante todo esto la gran pregunta que me queda es… ¿y ahora?

Creo tener algunas luces por ahí, no están ni cerca de convertirse en respuestas, pero pueden servir:

Hay talento mexicano que genera obra de calidad, de eso no hay duda, habrá que picar piedra para labrarle ambientes nuevos y de proyección.

Hace falta una ética del arte (la cual me parece que no sólo es aplicable a lo visual, sino también a la música, al teatro, al cine, etc.) que nos ayude a decantarnos de tanta basura que nos inunda, mis intuiciones van por aquí:

  • El arte que no trasciende no es arte, debe generar acervo, perdurar a través del tiempo.
  • El arte debe explicarse por sí mismo, no hacen falta cédulas, ni pendejear espectadores (ustedes disculparán el fránces).
  • El arte debe provocar emociones.
  • El arte debe hablar de su momento y de su contexto.
  • El arte requiere proceso, trabajo arduo, espacios de silencio y de tomar distancia de la obra, el arte requiere tiempo.
  • El arte se hace con talento, con compromiso, con dominio de la técnica, con humildad y seriedad.

Seguro está incompleta, ya la iré redondeando, se aceptan contribuciones.

¿Y yo? ¿qué pienso hacer ante todo esto? pues honestamente dan ganas de salir corriendo y dedicarse a otra cosa (volver al diseño, estudiar abogacía, administración de empresas…) pero como soy terca como una mula, pues le voy a seguir: me queda claro que debo regresar a la pintura, tomármela más en serio, experimentar, profundizar en los temas y los significados, pulir la técnica, echar a perder todo lo necesario, reflejar mi entorno y lo que me provoca. Para lo que sí no tengo ni p… idea es cómo ganar sitios de exposición, financiamiento, dónde y cómo vender, porque queda claro que esto no es mi hobby, pretendo vivir de esto, darle de comer a mis hijos de esto… porque señores, el arte no se hace por amor al arte si se cree realmente en él, si se te va la vida en ello.